
persona
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Nosotras











Elo ina




Del álbum robado o algo sobre la introducción al falso documental de
Juan...
De la casa blanca tomé el álbum, eso podría considerarse un robo porque ese objeto pertenecía a ella y la memoria contenida en sus ruinas.
Algunas veces he pensado en lo que ocurrirá con aquellas cosas, elevadas a lo más íntimo de nosotros, cuando hayamos muerto. Muchas cosas quedan en alguna parte, como testigos de nuestra existencia, vinculadas a espacios-tiempo que han quedado como ecos silentes entrentreverados entre adobes, ladrillos o el concreto de alguna casa en ruinas, que al paso de los años ha quedado olvidada.
La intimidad se desdibuja ahí entre los objetos que han dejado de pertenecer y que sólo podrán hablar de presencias suspendidas cuando alguien los encuentre y arranque del olvido.
Cuando el rescate de aquellos objetos sucede, los secretos y la intimidad aparecen como un misterio por descifrar, como un mensaje encriptado, al que, me sigo preguntando, si una tiene derecho de accesar.
El álbum de fotos de Juan estuvo guardado mucho tiempo en un cajón de mi casa, desde el 2013 en que fue robado, hasta este tiempo en que explorado detenidamente, durante los días del confinamiento en el presente año 2020.
La disposición de fotos y cartas entre otros docuementos aparecieron diciéndome mucho más sobre la vida de quién siempre será una de mis personas.
He permanecido varios días agrupando y desagrupando imágenes, suponiendo relaciones, adivinando los afectos, tejiendo temporalidades; dramaturgiando unas imágenes, una vida a través de ellas.
Me pregunto constantemente ¿qué estará pensando Juan de este juego?...
Juan estuvo en León, más o menos en el 1973, yo no había nacido, pero lo sé porque los árboles estaban sorprendentemente alineados de la misma forma en que hoy día, eso me consta. Hoy vivo en León por un azar, que pertenece a otra historia (la de Eloina).
Los árboles son siempre un signo; un ancla de los tiempos.
Alejandro dice que Juan vino a visitar el palenque de la Feria de León en ese año.
Juan volvió a estar en León por lo menos otras tres veces, la última en el 2002, cuatro años antes de su fallecimiento, en ese año se cayó de la escalera de la casa de mi madre y terminamos en urgencias. Para entonces Juan había comenzado a perder la memoria.
Pienso que Juan nunca fue tan feliz estándo en León, como en su primera visita en el 73´… sus fotos me lo hacen suponer.





























