MUJER DE CIUDAD Y ZEA MAYS
Cuerpo, criar, maíz, casa, metáfora, color, andar, subir, bajar, volver, germinar, compartir, construir el no pensar, observar la tierra, conocernos por zoom, hacer anotaciones del sentir, bailar, regar, cocinar, lavar, recordar, observar música, transmutar, cuidar, amar, amar, amar, amar.
Día 3 – a 152 días de suspensión / miércoles 5 de agosto 2020
(¿Que lugar?)
Simplificar la casa
Después de entender que estaba muriendo una vez mas, decidí emprender un nuevo un camino que, obligada por las circunstancias, era vital.
La cantidad de objetos albergados en la casa, su disposición y acceso para mi hija hacen que embolse gran cantidad de ellos, juguetes, materiales, hojas y cuanta cosa encontrada en la sala decido desaparecer. Ya que en ese momento pienso en Leonora (2 años y sus movimientos. Veo este virus sin verlo como la amenaza latente en cualquier parte de mi casa. La casa se vuelve vulnerable.
Empiezo a trabajar el intento de estimular los sentidos para “El Bien Estar”, recordé como en mi infancia el acto ocurrido en la cocina es, en ese movimiento hacia el recuerdo, un abrazo de amor.
Crezco en la casa de mi Abuela, mujer de simple complejidad, madre de 10 hijos y de alguna forma mía ya que cuidaba de mi, siendo así su hija numero 11 por necesidad. Todos esos recuerdos y sensaciones de infancia y experimentación llegaron en oleadas de pensamientos día a día como paisajes a visitar. Veo a mi hija como esa puerta de acceso a las sensaciones olvidadas.
Acudo a mi libreta de recetas la cual alimento desde temprana edad y me propongo aliviar el miedo con sabores de infancia, en busca del lugar seguro. Recuerdo a Prust y su magdalena de viaje en el tiempo. En busca del tiempo perdido.









